domingo, 24 de mayo de 2015

Cuarto poder autónomo como condición necesaria para la democracia constitucional 

En las próximas líneas intentaremos dilucidar si es o no el rol de los medios determinante para la existencia de la democracia. La extensión del documento, nos obliga a asumir ciertos preceptos a priori para poder llegar a la exposición del problema. Dicho esto, iniciaremos diciendo que nuestras fuentes serán los textos académicos, la constitución y la no despreciable observación.
Nos parece pertinente iniciar con una exposición de los principales conceptos (muy a grosso modo) en las que cimentamos nuestras afirmaciones, diremos pues que consideramos característica inalienable de la democracia constitucional la posible participación de los grupos pluralistas más diversos de forma ilimitada en los procesos políticos donde todas las fuerzas sociales de importancia tienen garantizada la libertad de competir en un circuito abierto de valores; añadimos que la democracia es el régimen por convención más aceptado y la presumimos como meta de organización social;  Nos amparemos en la carta magna para decir que la soberanía reside esencialmente en la nación y su ejercicio está en manos del pueblo;  Asumiremos como Estado “la organización jurídica y política de la sociedad”[1].
Sin más preámbulo intentaremos contestar si ¿son o no los medios de comunicación determinantes para la consagración de un sistema democrático? No podríamos responder esta pregunta sin propiciar un contexto histórico mínimo. En 1989 Aylwin declaraba que “mantener el actual sistema que favorece únicamente una libertad total para las empresas y los grupos de poder significa establecer para el futuro que quienes tienen el dinero y el poder político manipulen a su gusto las comunicaciones”[2], no nos deja de sorprender que estas palabras hayan salido de su boca, ya que en el gobierno de Salvador Allende, los partidos que luego formaron la concertación de partidos por la democracia (CPPD), “tenían 6 diarios, 2 revistas, 10 radios  y una agencia informativa; durante los ochentas, contaban con 3 revistas , 1 diario y 3 radios; Al finalizar el gobierno de Aylwin sólo contaban con una radio”[3]., lo anterior es evidencia de las contradicciones entre la concertación y su propio discurso desde el retorno a la democracia.
El Artículo primero de la constitución se consagra que “El estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece”. Es a razón de esto que hacemos responsable al Estado por el contenido actual de los medios de comunicación,  la Democracia se hace cargo del bien común y por extensión los medios debiesen tener el mismo anhelo, si analizamos lo dicho de la democracia constitucional podemos sin mucha dificultad decir que los medios de comunicación son condición necesaria de la democracia, la democracia que queremos es posible sólo con la garantía de la actividad de los grupos pluralistas más diversos y de modo ilimitado en los procesos políticos y económicos, debemos entonces necesariamente incluir a los medios de comunicación, porque muchas de las decisiones que tomamos a diario están influenciadas sin lugar a dudas por los medios de comunicación, de no ser así, no existirían propagandas tan históricamente exitosas, recordaremos que la principal razón por la cual contamos con democracia hoy, es gracias a la propaganda planteada por el “NO”. Entonces, cómo no vamos a pensar que debiera existir una relación directa entre las demandas sociales y las ofertas políticas, ¿no es esta es la razón de ser de las instituciones?, ¿no es el lugar de las instituciones es el que la sociedad civil les confiera?, ¿no es deseable para una democracia que tanto Estado como medios de comunicación actúen en comunión?, lo que se da en realidad es que promueven actividades  distintas e inconexas, existe una brecha innegable entre los propósitos del Estado y la sociedad civil.

Para clarificar las conclusiones a las que estamos llegando, diremos que el estado es soberano, esta soberanía la ejecuta el pueblo, y el pueblo opina en función de lo que los medios le inducen a opinar, esto condiciona los procesos electorales y las decisiones de gobierno. El Estado es el que tiene el rol de cuidar del bien social y siendo la comunicación un derecho fundamental, el estado debe ser capaz de regular y tomar las medidas que permitan que los ciudadanos se vean representados en todas las áreas, no escapando los medios de esto.
 “sin democracia no hay libertad de expresión y sin libertad de expresión no hay democracia”[4]. Estamos en posición de afirmar que en Chile, donde los medios de comunicación pertenecen a pequeños conglomerados y grupos económicos acaudalados, hay una contradicción entre lo que propone la realidad y lo que está dispuesto en la constitución, muchos dirán que la razón de esto es que la transición estaba amenazada por las fuerzas armadas, pero hasta qué punto podemos hacer sesión de las libertades y llamar a lo que tenemos democracia, esta democracia que tenemos toleró no solo una ley de amnistía fuera de cualquier marco de sensatez, sino que tomó como base una constitución construida en dictadura, que no es siquiera capaz de respetar, una constitución que hace quedar a Chile como un chiste mal contado, este debe ser uno de los pocos países en los que conviene más ser un perdedor de la arena política que un ganador, que democracia más extraña resulta ser esta, en la que los perdedores en las instancias democráticas terminan por apropiarse de lo que debiese ser por principio inconquistable por las minorías “la democracia”, casi toda condición material está en manos de las minorías. No podremos hablar de democracia en chile en tanto no democraticemos los medios de comunicación que son finalmente la dimensión del estado que podría estar más en contacto con el ciudadano común. La opción que parece ofrecer alguna respuesta positiva (extraestatal) al problema expuesto, es la inserción de internet en la arena de las comunicaciones, la red parece ser la última opción de quienes abogamos por una democracia inclusiva, igualitaria y de todos.  



[1]  Rodrigo Borja, enciclopedia de la polìtica 1997)
[2] Discurso a corresponsales extranjeros, Patricio Aylwin, 4 de noviembre de 1988)
[3] Fuente, Biblioteca del Congreso nacional de Chile/ http://www.bcn.cl/noticias/
[4] (Declaración del colegio de periodistas de chile Octubre 1995)